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Más fuerte que el dolor

El Tour de Francia es la carrera mítica que todo corredor y equipo desean disputar para alcanzar la gloria. Sucede lo mismo con las marcas de bicicletas que tienen en la ronda francesa ese gran escaparate tecnológico en la que también hay una dura pugna entre las referentes del pelotón. De nuevo Bicicletas BH está en la gran meca del ciclismo mundial por segundo año como máquina oficial del conjunto francés Direct Energie.

. En la memoria de los buenos aficionados permanecen las gestas de ilustres ciclistas como Sylvain Chavanel o Thomas Voeckler que son ahora la bandera del Direct Energie

El carácter batallador del conjunto que capitanea el veterano Jean Renè Bernaudeau le convierte siempre en uno de los más combativos a la hora de animar la carrera. En su larga andadura con las diferentes formaciones que ha manejado Bernaudeau grandes animadores que han puesto la salsa sobre el asfalto. En la memoria de los buenos aficionados permanecen las gestas de ilustres ciclistas como Sylvain Chavanel o Thomas Voeckler que son ahora la bandera del Direct Energie. A la sombra de estos dos mitos del pelotón internacional y del ciclismo francés, ha sabido esculpir a fuego lento Bernaudeu otro prometedor talento como Lilian Calmejane que ya ha recibido su gran bautismo en el Tour de Francia.

Ni el mejor guionista de Hollywood hubiera podido señalar la fecha del 8 de julio como día propicio para la gloria

A sus 24 años Calmejane ya tiene en su palmarés dos etapas en grandes vueltas como la lograda en la pasada edición de La Vuelta a España, en la cima de San Andrés de Teixido y la lograda en la etapa con final en Rousses en el Tour de Francia. Contados con los dedos de una mano son los profesionales que pueden presumir de haber ganado una etapa en su primera aparición en vueltas de tres semanas. Es además Calmejane un ciclista que gusta de hacer rápido su trabajo y en la primera semana de cada carrera ya deja su huella. En la Vuelta venció en la cuarta etapa, y no dejó pasar mucho más tiempo, en la octava, para inscribir su nombre en la historia del Tour.

No pudo escoger mejor día el joven Calmejane para poner todos los focos sobre su espalda y reclamar su sitio en el futuro del ciclismo francés. Ni el mejor guionista de Hollywood hubiera podido señalar la fecha del 8 de julio como día propicio para elevar a la gloria el ciclista del Direct Energie rodando sobre su BH Ultralight. Esa etapa tuvo su punto de llegada en la cima de Rousses, un lugar profanado ya por Sylvain Chavanel en la anterior llegada en el año 2010. También ese 8 de julio se cumplieron nueve años desde que Thomas Voeckler lograra la primera de sus cuatro victorias de etapa en la ronda gala. Fue en 2009 en la jornada con final en Perpiñán en la que logró la primera de sus cuatro muescas en el libro de honor del Tour.  Por si fuera poco el alma mater del Direct Energie, Jean Renè Bernaudeau, soplaba ese días las 61 velas de su tarta de cumpleaños.

Fue en 2009 en la jornada con final en Perpiñán en la que Voeckler logró la primera de sus cuatro muescas en el libro de honor del Tour

Desde el inicio de la jornada Lilian Calmejane se empeñó en redondear la celebración del equipo y añadir otro motivo más para no olvidar nunca la fecha del 8 de julio en la historia del equipo, ni para sumar otra brillante página más en la centenaria historia de BH y sus gestas sobre la carretera. Demostró su buen olfato y sentido táctico para moverse en una jornada que se rodó a velocidad endiablada (41,9 kilómetros de media horaria). Supo dosificar sus esfuerzos para integrarse en una fuga masiva de 50 unidades, fraguada a 100 kilómetros de meta, junto a ilustres apellidos del pelotón como e campeón olímpico Van Avermaet, Bakelants, Roche, Gesink, Clarke o Valgren. Osaron escapar del ritmo del Sky que nunca les concedió más de tres minutos de ventaja, con lo que su aventura parecía condenada al fracaso.

La cordillera del Jura se convirtió en el mejor aliado de Calmejana y su BH Ultralight para aguantar los hachazos entre sus compañeros de aventura. Los tramos empinados y repletos de trampas sobre el asfalto con duras cuestas, son otro peligro más en una zona donde la carretera se convierte en un horno por la ausencia de viento en muchas zonas. Bakelants y Gesink parecieron forzar la ruptura definitiva, pero Calmejane nunca se puso nervioso. Controló y midió a la perfección sus esfuerzos para ver su momento propicio. A diez kilómetros del final forzó el acelerón definitivo que le llevó a despegarse de sus compañeros de escapada y superar rivales hasta colocarse al frente de la etapa.

Durante dos centenares de metros pedaleó con el estilo que ha caracterizado a su ídolo, de 38 años: esa peculiar manera de mover la cabeza de un lado a otro, la boca abierta y la lengua fuera

El joven y talentoso Calmejane pedaleaba suelto y con ritmo hacia la meta de Rousses viendo como la brecha sobre sus perseguidores se hacía cada vez más grande y sin rival que se atreviera a intentar darle caza. Era ya una simple cuestión de ir descontando los kilómetros para alcanzar el momento de gloria que todo ciclista sueña en el gran escaparate del Tour de Francia. Sin embargo todo se torció a falta de tres kilómetros cuando, fruto del cansancio, demoledor esfuerzo y el calor de la jornada, las piernas de Calmejane quedaron bloqueadas. Disminuyó su ritmo de pedaleo hasta caso quedar parado sobre las empinadas rampas finales golpeado sin piedad por el Tío del Mazo. Sus pedaladas resultaron dramáticas al ver a un ciclista desfondado y sin un gramo de fuerza que le permitiera poner rumbo a la gloria. Los sabios consejos desde la ventanilla del director deportivo fueron cruciales para superar ese bache que amagó con dejarle noqueado. Se hicieron interminables esos dos kilómetros finales hasta que pudo recuperar de nuevo cierta cadencia en el pedaleo.

Cuando disminuyó el porcentaje del asfalto, recuperó el resuello un agotado Calmejane que empujado por la cercanía de la pancarta de meta puso sobre su BH Ultralight los últimos gramos de fuerza. No faltaron en esos gloriosos metros finales un emotivo y sentido homenaje hacia Thomas Voeckler. Durante dos centenares de metros pedaleó con el estilo que ha caracterizado a su ídolo, de 38 años, que se encuentra en las jornadas finales de su extensa trayectoria profesional. Con esa peculiar manera de mover la cabeza de un lado a otro, la boca abierta y la lengua fuera, apareció la sonrisa en el rostro de Calmejane, sabedor ya de su triunfo. Disfrutó en unos 100 metros finales que ya nunca olvidará agitando los brazos antes de cruzar la línea de llegada y caer desplomado sobre el asfalto para recibir unos masajes que le recuperaran de los calambres sufridos. Chapeau Lilian!!