Cycle Ball, simbiosis de pasiones (II)
Pues sí, en pareja se suele disputar esta especialidad, aunque hay también partidos con equipos de cinco y seis jugadores, normalmente exteriores. Quedémonos sin embargo con la modalidad clásica, de dos en dos y a cubierto.
Que nadie piense que se trata de coser y cantar, puesto que hace falta buen manejo de la bicicleta para moverse uno en un espacio tan reducido como los 14x11 metros reglamentarios… esto es, en la misma cancha en que se desarrollan en general las distintas posibilidades del llamado ‘ciclismo artístico’. Hay dos tiempos de siete minutos cada uno, con un intermedio de dos como máximo: breve, pero absolutamente intenso.
El balón es una esfera de medio kilo y 17-18 centímetros de diámetro. La pista tiene toda la pinta de una pequeña de fútbol sala, con porterías de dos metros cuadrados y un área de también dos metros trazada en semicírculo desde el marco que ha de defender cada conjunto. Los dos jugadores del mismo bando pueden actuar adelante y atrás, como portero, dependiendo de su estrategia y las necesidades de la jugada en cuestión.
Por lo demás, las reglas son muy futbolísticas: hay que marcarle gol al contrario y evitar que él te lo marque, con faltas y penaltis de por medio. Eso sí, los pies y las manos de los cuatro contendientes han de permaneces sobre pedales y manillar, respectivamente, con la excepción del área, donde sí se puede usar la mano; si alguien echa pie a tierra, ha de volver a su portería y partir desde allí para volver a la deportiva contienda.
Cumpliendo con esas condiciones, a la pelota se la puede golpear con cualquier parte del cuerpo o de la bici, sobre todo las ruedas, lo que obliga a un ejercicio de equilibrio, rotación y descarga de fuerza encomiable. Para todo esto, la bicicleta especializada –de piñón fijo, y sin freno- está adaptada, con un manillar muy vertical para que el ciclofutbolista se agarre bien y le meta energía al chut, y un sillín en horizontal, como prolongación del tubo superior del cuadro, que facilita las tareas…
Y de ahí en adelante, ¡a luchar! En la pionera Alemania, la liga de fútbol se detiene en invierno por las nevadas, que imposibilitan también cualquier espectáculo ciclista al aire libre. Quienes quieran matar el gusanillo de los dos ‘artes’ tienen una magnífica oportunidad en el cycle ball.
2008 - BH Bikes