
Y por supuesto que el escenario de las gestas de la pista también ha ido variando, aprovechando los conocimientos técnicos y los materiales. Hoy día los velódromos, muchos de ellos cubiertos, suelen ser de madera pintada o, en su defecto, cemento.
Su recorrido oval no suele bajar de 250 metros (para competiciones internacionales la distancia mínima se describe con esta curiosa cifra: 333,3 metros ), y llama la atención el peralte, o mayor elevación del borde exterior de la pista con respecto al interno, que en las curvas casi llega hasta los 45º de inclinación… ¡media pared! Ese peralte facilita que la inercia no saque a los corredores de pista y otorga una espectacularidad inmensa a los adelantamientos por el exterior, con bicicleta y ciclista casi paralelos al suelo… Dando auténtico vértigo.
La bici de pista es la más ligera del mundillo ciclista, y se experimenta mucho con ella para ganar en aerodinámica y manejabilidad, por ejemplo para la carretera. Al profano le puede sorprender que estas máquinas no tienen frenos, ni cambio de marchas: son bicicletas de piñón fijo, un único desarrollo, en las que continuamente hay que pedalear. Y para detenerla conviene ir ralentizando la marcha progresivamente, pues si dejamos bruscamente de dar pedales el frenazo será tal que nuestros huesos visitarán el suelo. Se necesita buena habilidad para manejar la máquina.
Modalidades y fiesta
Además, la teórica simpleza del circuito oval da para un buen número de especialidades diferentes. En las grandes competiciones internacionales suelen ser Persecución Individual (cuatro kilómetros de esfuerzo; un ciclista se sitúa en el lado opuesto de la pista que el otro, parten a la vez y gana el que pille al rival, o se le acerque más) o por Equipos, el Kilómetro Contrarreloj, Velocidad (se cronometran los últimos 200 metros de sprint ), Keirin (versión japonesa de la anterior, tras moto), Scratch (una carrera tal cual, de 15-10 kms., que gana el primero pero en la que también se puede sacar vuelta a los demás), Puntuación (en 40 kms. –hombres- o 25 –mujeres- hay varios sprints intermedios que dan puntos a los primeros), o Madison (Americana), puntuación por dúos.
Precisamente en esa última modalidad eran pareja deportiva dos grandes ciclistas españoles: Joan Llaneras, multimedallista mundial y olímpico, e Isaac Gálvez, trágicamente fallecido este noviembre en la disputa de los Seis Días de Gante, que fueron suspendidos. El accidente tiñó de luto toda una fiesta como son las carreras de Seis Días que se celebran por parte de Europa y América: seis tardes de ciclismo de competición vertiginoso, y con espectáculos más allá del propio deporte del pedal.
Así de festivas son también las preciosas Seis Horas de Euskadi recién celebradas, versión en miniatura de los Seis Días. Tras dos años de parón por el mal estado de la pista guipuzcoana, han vuelto y de nuevo con exhibiciones ajenas a la bicicleta que también se dan en competiciones de otros lares, aprovechando los intermedios y también el centro de la pista: malabares, patinadores, coches de competición, retos entre remeros y, en Anoeta, levantadores de piedras.
Hicieron buen papel los representantes del nuevo equipo de pista con bicicletas BH, el CESPA-Eustrak: el dúo Unai Elorriaga-Aitor Alonso terminó quinto, mientras que Leire Olaberria triunfó en la prueba de Puntuación de féminas. Y sobre todo ellos también contribuyeron al disfrute de los muchos asistentes. ¿Alguien se anima para la próxima?
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