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En el tren con mi bici

Bicicletas BH -  Ocio

Ensalada de posibilidades y prohibiciones para transportar nuestra máquina en las múltiples líneas férreas españolas.

El ferrocarril y la bicicleta. Dos vías de escape al mundo del carburante. Aunque algunos trenes se muevan a gasoil, siempre será menos contaminante que el tráfico de asfalto, más si multiplicamos la cantidad de usuarios que puede arrastrar una cabeza locomotora. Y nada menos ahumante que la bicicleta, claro. Combinándolos, la mayor parte de los ciudadanos que viven en una localidad y trabajan en otra se darían cuenta de que desplazarse es mucho más rápido, limpio, barato, saludable y hasta divertido de lo que parece.

Pero aunque dé la impresión de que son dos medios de transporte condenados a entenderse, tren y bici no han llegado aún a la simbiosis deseada, a veces conseguida en otros puntos de Europa: en España, rara es la línea que cuenta con lugares habilitados especialmente para la máquina a pedales, y si la hay es difícil que tolere unas cuantas bicicletas a la vez. El que la suba al tren puede encontrarse con que ha de hacer malabarismos para no molestar a los pasajeros, aunque normalmente en hora punta estará prohibido y lo echará el revisor.

¿El paraíso está por llegar? A principios de año se dio a conocer una nueva resolución legislativa del Parlamento Europeo, sobre los derechos de los pasajeros ferroviarios, que en uno de sus puntos viene a decir que para el futuro todos los trenes de la Unión Europea deberán disponer de un área especial para el transporte de bicicletas, sillas de ruedas, cochecitos de niños… Lo que no se sabe es para cuándo todo eso será una realidad, no un papel de declaración de principios. De momento, en España no hay unidad sobre cuándo, cómo y dónde está permitido transportar nuestra bicicleta en ferrocarriles interurbanos. Aquí vamos a exponer, brevemente, algunas de las coincidencias y/o peculiaridades de las diferentes rutas y empresas nacionales de ferrocarril, referidas a la bici.

Hay algunas características comunes a todas las líneas, en relación a su tolerancia para con nuestra amiga de dos ruedas. La primera es que, allá donde está permitida, cada viajero debe llevar un máximo de una. En ninguno de los casos nadie de la organización le ayudará, en principio, a subir y bajar la bici del tren, y por supuesto tendrás que ser tú mismo el encargado de echarle un ojo. Ni que decir tiene que hay que estorbar lo menos posible al resto de pasajeros, y ni manchar ni romper nada con tu máquina. Pero eso no hace falta que lo diga ninguna empresa, es una ley de educación de lo más elemental. No suele cobrarse nada extra por transportar la bicicleta, a diferencia de algunos lugares de Europa, más preparados sin embargo para hacerlo.

En España existen unos 16.000 kilómetros de vías de ferrocarril, y casi 13.000 de ellos los lleva RENFE-Operadora (Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles), por lo que vamos a centrarnos sobre todo en ellos. Otra compañía, que totaliza más de un millar de kilómetros de red pero con ancho diferente, es Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE), que funciona entre Galicia y el País Vasco… y también en Murcia. Parte de esta red estrecha fue transferida a algunas comunidades autónomas, que la gestionan en su territorio a través de empresas públicas: Euskotren en el País Vasco, FGC (Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya), FGV (ídem de Valencia), SFM (Servicios Ferroviarios de Mallorca). (...)

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