Toledo ciudad milenaria y Patrimonio de la Humanidad Recorrido :
44 km.
Horario : 3h 30m.
Dificultad : Media.
La tierra manchega atesora infinidad de lugares dignos de aparecer en las recopilaciones de rutas más selectas. Una tierra de tradiciones y de historia, con color y contrastes, un lugar extremo, que va desde un frío seco que invita a sentarse ante una buena hoguera en invierno, hasta un calor abrasador que te aconseja quedarte bajo la protectora sombra de una encina.
La región de Castilla La Mancha es una tierra llana y a la vez escarpada, luminosa, ancha y profunda, con gente amable, sencilla y acogedora. Un lujo...
Castilla La Mancha sirvió, además, de inspiración al genial poeta y dramaturgo español Miguel de Cervantes, que en sus áridas tierras situó la acción del ‘Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha’. Este libro, mundialmente conocido y alabado, narra las aventuras y desventuras de Don Quijote, a lomos de su corcel ‘Rocinante’, y de su fiel escudero Sancho Panza, sobre la grupa de ‘Rucio’, un tozudo burro.
El camino que siguieron Don Quijote y Sancho Panza, se puede todavía recorrer, y es posible visitar decenas de lugares y pueblos en los que Cervantes situó al noble ‘caballero andante’ y a su ‘escudero’. Durante las siguientes semanas nos pondremos la armadura y colocaremos nuestra lanza en ristre para atacar las etapas más importantes de esta impresionante ruta manchega, aunque para esta ocasión cambiaremos los regios corceles por las no menos fuertes y rápidas bicicletas BH.
Toledo-Mora
Este tramo de ‘La Ruta de Don Quijote’ debe iniciarse en el casco antiguo de la milenaria ciudad de Toledo, capital de Castilla-La Mancha y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Partiendo del majestuoso Puente de San Martín, al oeste, recorremos el casco antiguo hasta llegar al Puente de Alcántara, al este, situado a los pies del Castillo de San Servando.
Dejando atrás las estrechas y empedradas calles del casco viejo toledano, continuamos tras las huellas que dejaron, hace ahora 400 años, el flaco jinete y su escudero. Hay que seguir la carretera del Valle hacia Cobisa. Cruzamos la denominada zona de los ‘cigarres’, antiguas fincas de la aristrocracia toledana, un terreno llano y sin dificultad para el cicloturista, que ofrece bellas panorámicas.
Cruzamos el arroyo de la Rosa, y tras llevar recorridos 15 kilómetros, llegamos a Burguillos de Toledo. Aquí hay una zona ajardinada con un estanque donde podemos hacer un alto. Cruzamos la N-401 a su paso por este municipio en dirección a Nambroca.
Seguimos por un camino llano, en paralelo a la Sierra de Nambroca, en dirección a Almonacid. El castillo de este municipio domina desde las alturas toda la comarca, vigilando el antiguo camino a La Mancha desde su estratégica situación. Es de visita obligada, hay que desviarse 3 km. del recorrido (ida y vuelta) pero merecen la pena las vistas desde la atalaya.
Salimos de Almonacid hacia Mascaraque, bordeando el cerro del castillo, y siguiendo la CM-400. Llevamos 40 km. de trayecto cuando alcanzamos Mascaraque. Aquí la ruta se bifurca en dos ramales, el más norteño nos conduce a La Guardia, en cuyo entorno pueden visitarse varias lagunas. Nosotros seguiremos hacia el sur, para encontrarnos pocos kilómetros más adelante la silueta de las ruinas del castillo de Peñas Negras en Mora, concluyendo la primera aproximación a la bella tierra castellano manchega .
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