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Reportajes y Rutas

Disfruta del mundo subido a tu BH

¿Hay algo mejor que viajar? Las respuestas a estas preguntas pueden ser diversas… pero si la pregunta es: ¿hay algo mejor que recorrer el mundo subido a tu BH? La respuesta es clara: “No hay nada más espectacular que disfrutar de la diversidad de nuestro planeta en primera persona y en contacto directo con la naturaleza con tu BH como compañera”. El mundo se te quedara pequeño…

Desierto de sal de Uyuni; donde se cruza el cielo y la tierra

Existen muchos desiertos de sal en el mundo, pero ninguno es tan grande e impresionante como el desierto de Uyuni, en Bolivia, conocido como el ?paraíso en la Tierra? por la belleza de su paisaje blanco. Te invitamos a descubrir uno de los parajes más espectaculares de la Tierra situado en plena cordillera de los Andes mientras disfrutas de tu BH.

Días: 2
Kilómetros: 100.
Dificultad: Media.

Es una vasta llanura blanca donde el cielo y la tierra se funden en el horizonte, un lugar inhóspito y aislado en mitad de los Andes bolivianos, donde el sol abrasa y ciega por el día, y el frío entumece y paraliza por la noche. Un lago en época de lluvias y un yermo en la estación seca. Es el desierto de sal de Uyuni, un lugar inolvidable que ofrece una estampa espectacular al mediodía y que es realmente inolvidable a la luz del atardecer.

El Salar de Uyuni o de Tunupa es, con sus 12.000 km² y unos 10 mil millones de toneladas de sal, el más grande del mundo. Las distancias más largas de este a oeste son unos 250 km. y del norte al sur unos 150 km. Para hacernos una idea, tiene diez veces la superficie de Hong Kong y es una quinta parte más grande que la Isla de Puerto Rico. Respecto a otros desiertos de sal, tiene una superficie 30 veces mayor que uno de los más famosos del mundo, el de las Planicies de Sal de Bonneville en Utah (EE.UU), con 411 km², y un tercio más grande que las Salinas Grandes (Argentina), que con 9.800 km² es el segundo más grande del planeta.

Está situado en el Departamento de Potosí (Bolivia), en plena Cordillera de los Andes, a unos 3.500 metros de altura. El nombre del pueblo más importante, y que da nombre al salar, es Uyuni, situado a pocos kilómetros al este del extremo más oriental del salar. Este es el punto de partida de la mayoría de excursiones turísticas de la zona, que visitan cerca de 60.000 personas al año, por lo que resulta un lugar muy apropiado para comenzar nuestro recorrido.

A tener en cuenta

El mejor tiempo para viajar al salar son los meses que van de junio a septiembre, cuando el salar esta casi seco por completo. Su clima va desde el invierno seco (mayo a agosto) a las lluvias durante el verano (diciembre abril). Esta última conviene evitarla para poder rodar por el salar. En los meses más propicios para visitar el salar el ambiente es más frío, y por la noche se alcanzan temperaturas de entre -10° y -15° C, por lo que la ropa de abrigo se hace necesaria. Otros elementos a tener en cuenta son protector solar, gafas de sol, provisión de alimento y recambios para la bici, así como tienda y saco de dormir.

Un accesorio imprescindible antes de embarcarnos en esta aventura es el GPS. Allí, en medio del salar, la soledad y el silencio son absolutos, una sensación indescriptible te invade, te sientes perdido y únicamente te cruzas con caravanas de turistas en puntos clave. Por eso, si te desorientas y no dispones de este aparato, o al menos una brújula, te metes en un buen problema.

Comenzamos a rodar

El recorrido nos llevará desde Uyuni hasta Colchani, en el norte, y de ahí a adentrarnos por el salar hacia el oeste hasta llegar a un hotel construido íntegramente de sal. Desde aquí, y para los más aventureros, podremos navegar por el inmenso océano de sal sobre dos ruedas, con la posibilidad de elegir cualquier camino a 360º a la redonda para visitar las ‘islas’ y los puntos más famosos de este lugar. Es una ruta peligrosa y conviene estar preparado físicamente. Si es posible, conviene también hacerla con alguien experimentado.

Partimos del pueblo de Uyuni, donde suele haber infinidad de locales en los que se puede contratar excursiones en vehículos 4×4. Para llegar allí la gente se traslada 400 kilómetros en tren desde Potosí u otro tanto en autobús desde La Paz. Cogemos la  carretera 602 que va hacia el norte hasta llegar a Colchani, situada a 22 kilómetros, bordeando el salar por su lado oriental. Esta es una población dedicada en exclusiva a la explotación artesanal de sal, y también es uno de los puntos principales de entrada al salar, ya que la mayor parte de zonas que bordean el desierto suelen estar enfangadas y el acceso es muy complicado.

El inmenso ‘mar blanco’

Nos desplazamos hacia el oeste por una pequeña carretera y en unos pocos kilómetros nos encontraremos a orillas del salar. Es muy recomendable apuntar las coordenadas en el GPS para localizar este acceso más fácilmente (20º 18′ 57″S 66º 58′ 50″O). En este punto también se encuentra uno de los hoteles de sal más importantes de los que se pueden encontrar en la zona. El Palacio de Sal, es realmente una visita aconsejable y, si se puede, un punto de hospedaje ideal para nuestra aventura. Todo el edificio esta construido de sal, paredes, techos, mesas, sillas… incluso las camas.

Un vez que nos internemos en el desierto, la orientación será muy complicada. Visualmente tendremos los cerros del oeste para orientarnos, pero tendremos que fiarnos más de nuestra brújula y nuestro GPS. Uno de los puntos más espectaculares del salar es la Isla del Pescado, así que nos dirigiremos hasta allí (20°08′35″S 67°48′27″O). Son alrededor de 90 kilómetros desde la entrada al salar, así que tendríamos que estar dispuestos a pasar una noche acampados en la isla para volver a la mañana siguiente.

En el suelo se ven claramente las huellas de los jeeps 4X4, una pequeña pista de la dirección que se debe seguir, aunque siempre usaremos como principal referencia el GPS y la brújula. También nos podemos encontrar alguna que otra construcción de sal antes de enfrentarnos al desierto. Tras unas 6 horas de duro pedalear llegamos a la Isla del Pescado. Su nombre tradicional es Incahuasi y es la más grande de un conjunto de islas que presenta un ecosistema aislado, como un oasis en el salar. En ella podemos encontrar un gran número de cactus con alturas superiores a los 10 metros, fósiles…. Más al norte y recortándose en un cielo color violeta se yergue el volcán Tunupa, un verdadero espectáculo desde el que ver atardecer en el salar de Uyuni.

Tras disfrutar de un reparador sueño –aconsejamos una tienda, saco de dormir de alta montaña y provisiones- podemos reemprender el viaje de vuelta hacia el mismo punto desde el que hemos partido, o continuar nuestra aventura con nuestra BH hacia otro punto del salar, pero eso ya es otra historia…



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