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Enjoy the world mounted on your BH
Is there anything better than travelling? The answers to these questions can be diverse… but if we change the question to: Is there anything better than travelling the world on your BH? The answer is clear: ´There isn’t anything more spectacular than enjoying a first eye glance at the diversity of our planet, being in direct contact with nature with your companion, your BH.´ The world will seem small to you…
Pedaleando por las tierras de William Wallace
Escocia. Uno de los parajes naturales más atractivos de todo el Continente. Paisajes increíbles, ciudades con sabor añejo, simpáticos ciudadanos y alegría y jolgorio garantizado en cualquier pub. Un destino sin parangón, que adquiere aún más relevancia cuando lo recorremos en bicicleta.
Días: 3
Kilómetros: 115.
Dificultad: Media-baja.
¡Qué sensación más maravillosa pedalear junto a verdes prados de tintes cinematográficos, o bordeando castillos que nos remiten a épocas medievales! ¿Emocionante, verdad? Pues atento a la ruta que te proponemos por tierras escocesas, aunque antes vayamos con una serie de importantes consejos a la hora de practicar ciclismo por tierras escocesas.
En primer lugar, así como se conduce por la izquierda, también se pedalea por la izquierda. Eso sí, los conductores locales suelen hacer gala de una amplia amabilidad hacia los ciclistas, llegando incluso a detener el coche para que puedas pedalear a gusto por algún tramo estrecho. Las carreteras suelen respetar la naturaleza hasta extremos insospechados. Por lo tanto, no desesperes si te encuentras con tramos con un desnivel del 10-15 e incluso el 20-25 %. ¡Sólo te quedará echarle valor y seguir adelante!
Puedes meter tu bicicleta en los trenes -pagando un suplemento-. Más complicado está hacerlo en un autobús, aunque con algo de diálogo y suerte, puede ocurrir. Cuidado con las distancias entre pueblos pequeños, ya que suelen ser amplias. Eso no significa que no se puedan cubrir en un único día, pero es mejor ser conscientes de que algunos tramos se nos pueden hacer algo largos. Un elemento impredecible es el tiempo. Todos tenemos en nuestra mente la imagen de las tierras de Escocia envueltas en lluvia y nieblas, lo cual suele ser habitual… pero no siempre así.
La meteorología a veces torna en caprichosa, pudiendo pasar del paraguas y el chubasquero a la crema solar en apenas unas horas. ¡Mucho cuidado con este detalle! Y también con los molestos midges, unos irritantes mosquitos hambrientos de sangre que no te dejarán en paz como te tomen por presa. Infórmate de remedios para hacerles frente si no quieres que te dejen pálido.
Por último, y como muestra del cuidado y trato exquisito que este país muestra por la bicicleta, el Gobierno escocés ha llevado a cabo la National Cycle Network (http://www.stanfords.co.uk/stock/scotland-the-national-cycle-network-123286), un compendio de rutas que transcurren por caminos vecinales, vías verdes y carriles bici separados de la carretera. Todas muy bien señalizadas y que atraviesan pueblos de gran belleza.
¿Tomaste nota? Pues bien, prepárate para un viaje a través del suroeste de Escocia, recorriendo campiñas, bosques frondosos y acariciando la costa. Una toma de contacto con algunos de los elementos más importantes de la región.
De castillo a castillo, y pedaleo porque me toca
Proponemos un curioso viaje que tiene como punto de partida y destino el Castillo de Douglas (http://www.castledouglas.net). Un recorrido de una dificultad media-baja a realizar en tres increíbles días en los que nos sumergiremos en la riqueza histórica y natural del suroeste de Escocia.
Partiremos desde el castillo con rumbo a Kirkcudbright (http://www.kirkcudbright.co.uk/). Un trayecto de unos 45 kilómetros a través del lago Ken y del camino de Galloway. Visitaremos el monumento de Barstobrick, donde descansaremos al calor de una taza de té para retomar fuerzas y alcanzar Twynholm, enclave con una golosa fábrica de chocolate de visita ineludible, y el Museo de coches de carreras David Coulthard, que hará las delicias de los aficionados al mundo del motor.Finalmente llegaremos a Kirkcudbright, una ciudad de afamada vida cultural, que cuenta con el castillo de Maclellan, el Museo Stewartry y numerosas galerías de arte. Es una ciudad a visitar especialmente durante el verano, cuando se celebran diferentes eventos, como su conocido Festival de Jazz o el deslumbrante concierto ‘Noches Escocesas’, a ritmo de gaitas y otros instrumentos locales.
Durante la segunda jornada recorreremos los 30 kilómetros que nos separan de Gatehouse (http://www.gatehouse-of-fleet.co.uk/living.htm). Partiremos de Kirkcudbright y seguiremos la costa, con opciones de desviarnos algunos kilómetros hacia el interior para disfrutar de algunos parajes frondosos de gran belleza. El Bosque de Borgue puede ser un buen lugar para tomar un pequeño descanso en nuestro camino, aunque también es recomendable disfrutar de una pequeña comida junto al mar en la Bahía de Brighouse o en la Playa de Sandgreen. Para colmo de los deleites, una vez que lleguemos a Gatehouse podremos saborear uno de los helados de la fábrica local o una buena cerveza en uno de sus innumerables y recomendables pubs. También existe la posibilidad de ver cómo se hace un kilt… y quizás hasta de comprarlo. ¿Hay algún valiente?
Nuestra ruta finalizará con el viaje de regreso al Castillo de Douglas: 40 plácidos kilómetros en los que atravesaremos el valle de Fleet, desde donde podremos disfrutar de inconmensurables vistas del pueblo de Laurieston, que la mayoría de las veces surge dispuesto a abrazarnos de entre la niebla. Un viaje en el que atravesaremos el río Dee y podremos contemplar el bello jardín de Threave y su castillo (http://www.aboutscotland.co.uk/threave/castle.html).
Para los amantes de la buena cerveza, hay una parada obligada en la cervecería Sulwath. ¡Coge tu billete de avión y tu BH y pon rumbo a Escocia!

